
diversidad cultural de mi comunidad
Cuando se trata de formular un perfil de los pueblos amerindios, las más de las veces el retrato resultante es el de la carencia; carencia de recursos económicos y materiales, carencia de condiciones de higiene y sanitarias adecuadas, carencia de educación (y por tanto deficitarios culturalmente), e incluso carencia idiomática («ni siquiera hablan español» o «lo que hablan no es un idioma, es un dialecto»). De este modo la carencia aparece como uno de los rasgos principales de la indianidad.
Aparece así una ecuación que se repite constantemente: pueblos indígenas=pueblos indigentes. De ahí que atender la especificidad cultural de los pueblos indígenas se transforme en combate a su pobreza. Ser «indio» es ser pobre; al dejar de ser pobre se deja de ser «indio», e igualmente dejar de ser «indio» es un indicador de que se está dejando de ser pobre. Así, en función de esa insostenible ecuación ideológica, la indispensable lucha contra la pobreza se convierte en una legítima justificación para acabar con las culturas indígenas.
1. Las dimensiones de la diversidad
1.1. Diversidad cultural vs. desigualdad social
Si bien es cierto que los pueblos amerindios, en términos generales, ocupan los estratos más bajos de la escala socioeconómica, no es menos cierto que esa posición no es exclusiva de ellos, sino que la comparten con un amplio sector de la población latinoamericana, alrededor de la mitad de la población de la región (las estimaciones varían significativamente según los criterios utilizados para medirla). Los indígenas no sólo son pobres, son diferentes. De hecho se les discrimina por ser pobres y por ser indígenas; se les estigmatiza por no hablar el idioma oficial; por «atrasados», «ineficientes» y «primitivos»; por no tener las mismas creencias y valores de la sociedad nacional; por no compartir las mismas instituciones sociales; se les discrimina por ser diferentes y no tanto por sus escasas pertenencias materiales.
En lo que sigue me ocuparé de la diferencia cultural y lingüística de los pueblos indígenas y no de la desigualdad social. Sin negar la importancia que ésta última tiene, me limitaré a destacar que «el combate frontal a la pobreza» en el medio indígena no resuelve la inequidad inherente a la aplicación de criterios de desarrollo (la educación entre ellos) iguales a poblaciones diferentes.

EDS y diversidad cultural en la UNESCO
En el marco del trabajo de protección y promoción de la diversidad cultural del DEDS y la UNESCO, el proyecto de Educación sobre el Patrimonio para el Desarrollo Sostenible pretende reforzar los lazos entre la cultura y la Educación para el Desarrollo Sostenible. El propósito de este proyecto es hacer inventarios del patrimonio material e inmaterial. Se utilizó un proceso participativo para entablar un diálogo con las comunidades sobre el significado y el rol de su patrimonio para la EDS; las ideas discutidas fueron documentadas y se hicieron propuestas sobre las acciones a tomar en el futuro.
EDS y conocimiento indígena en la UNESCO
En 2005, a petición de los líderes mayangna en América Central, el programa de la UNESCO de Sistemas de Conocimiento Locales e Indígenas (LINKS) lanzó un proyecto para consignar y salvaguardar el conocimiento y la cosmovisión de los mayangna. Las comunidades decidieron enfocar la primera fase del proyecto en los peces y las tortugas, que son su fuente principal de proteína y una parte esencial del modo de vida de los mayangna.
En 2009, después de varias entrevistas con la comunidad, discusiones y revisiones, el programa LINKS publicó en español el libro Conocimientos del Pueblo Mayangna sobre la Convivencia del Hombre y la Naturaleza: Peces y Tortugas. Pronto estará disponible en lengua mayanga.
Este libro recorre con gran detalle la sabiduría indígena sobre el mundo acuático, entrelazando observaciones empíricas sobre el comportamiento, hábitat y patrones reproductivos y migratorios con comentarios de corte social como el compartir, aprender y cosechar; también incluye reflexiones cosmológicas como la relación entre el animal y el humano, y los espíritus locales. La publicación proporciona una base para mejorar la gestión de la biodiversidad al incorporar el conocimiento indígena a la ciencia.
